De Bob para Julieta

Es un placer compartir con vosotros la carta que obtuvo el accésit en el concurso de Cartas a Julieta que se organizó en el colegio con motivo de San Valentín. Andrea Gallego, alumna de 4ºESO y que firma bajo el seudónimo Bob, nos relata una historia de lo más conmovedora.

Buenos días Julieta:

Te escribe una alumna de 4º de E.S.O. desde Madrid, España.
Estaba sumergida en un mar de dudas y no sabía con quien compartirlas, hasta que escuché hablar de ti y de tu labor ayudando a enamoradas de todo el mundo.

Seguramente habrás escuchado esta historia millones de veces y te pareceré una joven indecisa más cuyo problema no es encontrar el amor verdadero, sino el tipo de vida adecuada. Pero en mi opinión, la vida es amor y sin él, no hay vida.

Todo empezó hace tres años, cuando conocí a Alex. Era diferente, lo vi en su sonrisa desde el primer día. Nos fuimos conociendo…cada vez me gustaba más. Hasta que supimos que estábamos hechos el uno para el otro. Teníamos la relación perfecta, y sé que suena muy típico, pero éramos mejores amigos antes que novios.
El idílico noviazgo comenzó a complicarse un año y siete meses después…por el mismo motivo de siempre. Lo imaginas ¿no?, malditos celos.
Entramos en una espiral de enfados y discusiones que hizo deteriorar la relación. Lo intentamos varias veces, pero no aguantaba más y preferí cortarlo en ese momento, para ver si nos echábamos de menos, a esperar para que todo se enfriara y dejáramos de sentir.
Alex no entendía nada, con todo lo que nos queríamos, dejarlo de repente por un simple mes de enfados.
Y quizás ese sea mi problema Julieta, que soy muy radical. Blanco o negro. Si siento algo tengo que hacerlo. Rápido, en cuanto mi corazón lo ordene.
Intenté explicar eso a Alex, pero no lo entendió. Discutimos durante tres horas debajo de su portal. Las últimas tres horas que compartí con él. No volví a verle.

Hasta hace dos semanas…
Me dio un vuelco al corazón. Allí estaba. Igual de guapo que siempre y riéndose como nunca. No lo pensé dos veces, fui a su mesa. Esta vez, nueve meses más tarde, pasamos horas y horas hablando, pero de forma muy diferente a aquella última vez. Nos contamos todo.
Bueno…todo no.
Ese “todo” es el motivo de mi carta.
Desde que lo dejé con Alex, no he vuelto a estar con ningún otro chico. Es más, no veía a ninguno, no pensaba en otra cosa que no fuera él. Hasta que, hace dos semanas, se cruzó una persona en mi vida. Es fantástico y me cuida muchísimo. Sus amigos dicen que nunca había estado con nadie como está conmigo, que su cara cambia y sus ojos brillan cuando me ve.
Mi cara cambió cuando vi a Alex en aquel restaurante…
No quiero engañar ni hacer daño a Gonzalo. Julieta, pero… ¿dejar todo por Alex para acabar otra vez igual? Después de lo que me ha costado olvidarle… ¿y si esta vez es diferente? ¿Y si de verdad estamos hechos el uno para el otro? ¿y… si él tampoco ha conseguido olvidarme?
Sé que debo hacer lo que diga mi corazón, y mi corazón me pide estar con Alex. Pero… ¿y si es sólo un capricho? ¿y si con Gonzalo soy feliz para siempre?
No sé qué debo pensar, qué tengo que sentir, con quién quiero estar. Ayúdame por favor Julieta.

Te agradezco el tiempo que has dedicado en esta pasional y enamoradiza adolescente y espero recibir tu respuesta.

Un saludo, Bob.

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